La consecuencia de no vacunar

Las noticias como ésta son frustrantes. Al parecer tiene más fuerza la voz de un par de celebridades antivacunas (ej. Jenny McCarthy y su marido Jim Carrey) que las recomendaciones de miles de médicos y las pruebas científicas.

En California se han reportado más de 2700 casos de tos ferina en lo que va del año. La tos ferina es una enfermedad que provoca una tos intensa, incontrolable, y que puede ocasionar dificultad respiratoria y hasta la muerte de los niños más pequeños. Lo triste de esta epidemia es que se trata de una enfermedad prevenible por vacunación. La vacuna se aplica a partir de los 2 meses de edad, con refuerzos hasta los 4 años. Y debe aplicarse otro refuerzo cada 10 años en adultos.

Una de las justificaciones que he escuchado para no vacunar es que “son enfermedades muy raras, tan raras que si no se vacuna no le va a dar”. Cierto, muchas de estas enfermedades son poco frecuentes en la actualidad (sarampión, difteria, polio, etc.). Pero son raras precisamente porque la vacunación es efectiva y casi las ha erradicado. Otras enfermedades, como la rubeola, son benignas y autolimitadas en casi cualquier persona. La relevancia de la vacuna de la rubeola radica en que si una mujer embarazada se contagia el recién nacido puede tener múltiples malformaciones.

Las consecuencias de no vacunar no se alcanzan a palpar, pero pueden alcanzar a ser tragedias de salud pública. Es mejor prevenir.

Escrito por Dr. Giordano Pérez Gaxiola. 16 agosto 2010.