Cuidado con el aceite de comer

Todos sabemos que las infecciones de vías respiratorias constituyen en los niños un problema permanente. En el verano, por el uso de aires acondicionados y, en invierno, por las condiciones del clima y la consabida proliferación de virus en el ambiente.

Afortunadamente, la gran mayoría de las mamás reconoce que estos padecimientos son de comportamiento leve y transitorio, habitualmente manejados con medicamentos llamados sintomáticos.

Sin embargo, todavía existen remedios caseros ancestrales en los que se utilizan aceites, tanto vegetales (aceite de comer) como de origen animal (tlacuache: animal prehispánico con propiedades curativas), ingiriéndolos para los síntomas de estreñimiento, o aplicados directamente en las fosas nasales con la esperanza de aliviar los signos respiratorios. En las prácticas del levantamiento de mollera también es usual que se utilicen dichos aceites.

Al inhalarse, estas sustancias oleosas llegan al epitelio respiratorio produciendo una gran reacción inflamatoria, la cual desencadena un proceso neumónico y, a la larga, una fibrosis con severa afectación de la función pulmonar.

Recuerde que si va a usar aceites en los niños, que sea lejos de sus vías respiratorias. Porque, el lema de Hipócrates de “primero, no hacer daño”, no sólo es aplicable a los médicos, sino también a todos los que tienen niños a su cuidado.