Multas para prevenir enfermedades o accidentes

La implementación de comportamientos para prevención en salud es difícil porque todos percibimos los riesgos de manera distinta y a veces ilógica. Manejamos hablando por celular o chateando porque no sentimos que aumente el riesgo de un accidente automovilístico. Peor aún, la conducta de avisar dónde hay retenes en las noches para que no te “agarre el alcoholímetro” es una clara muestra de que no se percibe el peligro de manejar bajo los efectos del alcohol. Por eso tampoco usamos casco, ni subimos a los puentes peatonales, ni usamos cinturón de seguridad, ni condón para prevenir infecciones transmisibles o embarazos no planeados. Igualmente, hay personas que dejan de vacunar porque sienten que esas enfermedades ya ni existen (paradójicamente, ya no las vemos gracias a las vacunas).

Una de las maneras de forzar al público a que tome actitudes preventivas es multando. Las leyes de tránsito en casi todo el mundo incluyen multas por no usar cinturón, por manejar alcoholizado, por no usar casco, etc. Siguiendo esta lógica, y debido a las recientes epidemias de sarampión, Italia y Alemania comenzarán a multar a las familias que no vacunen a sus hijos por creencias personales. En el 2016, después de una epidemia de sarampión en Disneylandia, en California se tuvo que aprobar una ley que obliga a cumplir con la cartilla de vacunas para que los niños puedan asistir a las escuelas. Esto ayudó a que la tasa de vacunación aumentara en el siguiente ciclo hasta niveles que no veían desde el 2001.

Qué diferente es en nuestro estado. El viernes pasado, el DIF Sinaloa lanzó una campaña donde se entregaron unas cunas de cartón que incluían (además de otros beneficios) una cartilla de vacunación y al parecer se les entregará un “premio” cuando las familias regresen a los 6 meses con sus vacunas completas. No está definido cuál será el incentivo, pero la estrategia está clara, en vez de multar o imponer se está tratando de dar retroalimentación positiva para mantener las buenas coberturas de inmunización en las comunidades rurales. Ojalá la Secretaría de Salud considere acciones similares en los entornos urbanos donde al parecer hay mayor rechazo hacia las vacunación.