Problemas comunes en las vacaciones de verano

Las vacaciones de verano son esperadas con impaciencia por la mayoría de los niños aunque no siempre es así por los padres o al menos no los 2 meses que en promedio tienen de días de descanso escolar. En el mejor de los casos nos ponemos a buscar actividades para que se entretengan y luego hacemos algún viaje que planeamos (el cual no dura ni con mucho todo este tiempo) pero en otras ocasiones, los padres tenemos que trabajar y no podemos contar con días para convivir con nuestros hijos en esta época.

En la mayoría de los cursos de verano se incluyen actividades en albercas y de aquí se desprenden algunos de los padecimientos frecuentes: dermatitis y quemaduras solares, otitis externas y conjuntivitis.

Es importante tomar precauciones para evitar estos problemas.  El uso de “pantallas” solares, conocidos como bloqueadores solares (no así los “bronceadores”) es imprescindible utilizarlos.  De preferencia aplíquelos al menos 10 minutos antes de la exposición al sol.  Existen innumerables de ellos en el mercado pero debemos escoger de al menos Factor 50 de protección cuando van a estar expuestos por mucho tiempo y en caso de ser tiempo continuo, aplicar hasta 2 o 3 veces por evento.  Al terminar el uso de la alberca hay que dar un baño en la regadera para quitar el agua clorada y evitar así algunas dermatosis (alteraciones de la piel) que se derivan de la exposición solar y agua clorada.

Para evitar o disminuir la incidencia de otitis externa, debemos mantener secos los oídos después de haber estado en la alberca:  se puede usar un pañuelo facial o los famosos “cotonetes” pero sólo para secar la región auricular y la entrada al conducto auditivo,  no para sacar cerumen del interior del conducto.  Otra manera es utilizar la secadora de pelo a cierta distancia del oído para no lastimar a los niños con el calor o el ruido.  Si con estas precauciones presenta dolor de oído el niño, acuda con su pediatra para controlar el problema.

En cuanto a la conjuntivitis hay que enseñar a nuestros hijos el uso de gogles pues el contacto de la conjuntiva con el agua clorada es irritante para la misma y al usar estos protectores oculares, la incidencia de este problema disminuye.

Si tomamos en cuenta estos pequeños consejos podremos pasar unas vacaciones de verano más placenteras.

Escrito por Dr. Roberto Zazueta Tena, 17 julio 2010.

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