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Sexualidad en el niño

Por más que se quiera ver a los niños como ángeles no es así, tienen un cuerpo con marcas de una sexualidad que les da la identidad para toda la vida. Pero hay que entender la sexualidad del niño como manifestación de placer ausente de morbo: desde antes de nacer se evidencia por ultrasonido que el feto masculino puede tener erecciones reflejas, las recién nacidas lubricación vaginal y erección del clítoris. Y desde temprana edad los niños responden de forma muy espontánea con señales de excitación sexual a los múltiples focos de sensaciones físicas como por ejemplo erecciones en los varones cuando la mamá los amamanta, los baña, le cambia el pañal… La reacción de la mamá debe ser tranquila ya que representa el incipiente aprendizaje sexual del niño y toda incomodidad o rechazo podría ser interpretada como actitud negativa hacia el sexo.

Después de los dos años, la mayoría de los niños ya han establecido un perfil de identidad sexual: tienen una incuestionable curiosidad por las partes del cuerpo y muchos descubren las sensaciones de placer al tocar sus genitales. Al principio el juego con los genitales es solitario, pero después se vuelve todo un pasatiempo: «enséñame lo tuyo y yo te enseño lo mío». Además, frotarse el pene o el clítoris manualmente es motivo de placer que puede ser motivo de desaprobación por los padres y una causa evidente de disfunción sexual futura.

El escolar de 6-9 años ya tiene un conocimiento amplio de la sexualidad, incluso aparece el pudor como un adelanto de la privacidad que exige para su edad. Ya no quiere bañarse con los papás y la tendencia a juntarse con los amiguitos del mismo sexo de ninguna manera definen la orientación sexual futura. El modelo paterno y materno a esta edad es clave para el desarrollo de la identidad.

En la adolescencia las cosas cambian radicalmente. Esa época de cambios rápidos y de empresas difíciles hacen que se enfrenten a la sexualidad como un desafío: participar en las diferentes clases de actividad sexual (relaciones sexuales y masturbación principalmente) como un recurso obligado, hormonal y socialmente. A estas alturas los padres deberán estar muy atentos a evitar las consecuencias obvias de una enfermedad venérea o un embarazo no deseado.

Las recomendaciones básicas para los padres: compartan los dos el mismo criterio; contesten directamente, sin evasivas, no pasen la bolita; las respuestas deben ser cortas y directas, con su nombre científico; cree un ambiente de confianza y no posponga las respuestas; vigile sus lecturas, evitando el ocio prolongado; cuide los pasos y los amigos de sus hijos.

Si tiene dudas de cómo manejar adecuadamente la sexualidad de su hijo, no dude en consultar con su Pediatra.

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