Sugerencias para la alimentación de los niños

n la práctica clínica vemos que la tendencia al sobrepeso en la población infantil va en aumento pero si observamos el entorno que rodea a ese niño (a), resulta evidente la justificación para dicho problema: padres y abuelos obesos, sedentarios, que no interactúan con los niños, con malos hábitos para sus alimentos, etc. Lo más curioso es que es difícil que los padres se den cuenta del problema cuanto éste empieza, de tal forma que cuando les decimos que tienen el PrimeroSegundo grado de obesidad, se «asombran», en ocasiones se molestan y hasta dejan de acudir al control del niños sano por lo que uno les dijo.

Cuando el problema es evidente para ellos, generalmente estamos hablando de la obesidad en Tercer grado y comienzan los reproches en el consultorio entre los padres: «te dije y no me querías creer», «el padre es igual» (dice la madre) «ya me cansé de decirle», etc.

Creo que la mejor forma para poder evitar la obesidad infantil, es educar a los padres desde que el niño (a) está recién nacido y sólo así, modificaremos las circunstancias y hábitos que pueden llevar a nuestros hijos a presentar dicho problema. Los consejos prácticos que puedo trasmitirles en general son:

1.- Coma usted saludablemente,

2.- Permita que sus hijos se auto-regulen en su alimentación y

3.- Dedique tiempo de calidad a sus hijos.

En el primer punto, es muy probable que si el padre o la madre no comen frutas o verduras, lo más seguro que sus hijo tampoco quieran hacerlo y hasta nos dicen, «no como esto porque mi papi (mami) tampoco lo come» y entonces es muy difícil convencerlo que es importante que aprenda a comer frutas y verduras. Si además de esto, llegamos como padres a «echarnos» a un sillón para ver la televisión junto con unos cacahuates, sabritas, refrescos, etc porque estoy muy cansado y he trabajado mucho, pues nuestros hijos harán lo mismo.

En fin, tenemos que fijarnos mucho en lo que estamos enseñando a nuestros hijos. En el punto de la auto-regulación de la alimentación por parte de nuestros hijos, es muy importante que eduquemos a los padres para que sepan lo que es normal en la cantidad y frecuencia de la comida en los niños dependiendo de la edad. En muchas ocasiones se quejan los padres que un niño de 2 a 3 años es «muy malo para comer» pues no hace las tres comidas del día como ellos cuando a esta edad, un niño hace una comida completa (como a los padres les gusta) y las otras dos come cualquier cosa y poca cantidad pues en forma normal, el aumento de peso a esta edad es de 2 Kg por año. Si un niño está comiendo «bien para los padres» las tres comidas del día a esta edad, lo más probable es que estemos ante un niño obeso. La mayoría de los pequeños dejan de comer en forma instintiva cuando están satisfechos y hay que ser prudentes para servirles la cantidad adecuada para cada edad y claro que si está en esta fase de comer poca cantidad, no darle alimentos «chatarra» que profundicen más el problema. Crear una atmósfera agradable durante las comidas y llevar a cabo alguna actividad física juntos, será suficiente para ayudar a que el niño responda a su sensación de saciedad.

El Tercer punto también es importante: dedique tiempo de calidad a sus hijos pues existen muchos estudios que demuestran la asociación entre ansiedad, soledad y baja autoestima con la obesidad. Es verdad que en la actualidad, en la mayoría de las familias, ambos padres trabajan por lo que la calidad que le demos en la atención a nuestros hijos, se vuelve muy importante pues de esta manera ellos estarán emocionalmente satisfechos y buscarán menos alimentos para «reconfortarse».