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Guía para padres sobre el uso de Instagram

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Ya hemos comentado antes sobre el uso de redes sociales por los niños y de qué tan útiles son ciertos candados.

Continuando con el tema, hoy les compartimos la Guía para Padres sobre el uso de Instagram, publicada por dicha red social, en colaboración con la campaña europea Protégeles.

La guía abarca las preguntas más frecuentes: edad mínima de uso (como todas las redes sociales, es para mayores de 13 años), qué riesgos puede haber, cómo reducir estos riesgos. Abarca también algunas reflexiones sobre cómo compartir contenidos de forma responsable.

El uso de estas tecnologías forma parte de la vida de todos los niños y adolescentes. Es por eso que hay que mantener una excelente comunicación con nuestros hijos para poder orientarlos.

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Candados de internet para los niños

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Está claro. Vivimos en una época donde los niños «nacen» conectados a internet. Al estar en contacto con todos estos gadgets desde edades muy tempranas, aprenden a usarlos con facilidad. Si los descuidamos, pueden pasar el día entero metidos en ellos y también pueden estar expuestos a contenido no apto para sus edades.

La siguiente presentación aborda dos puntos principales: ¿podemos poner candados de internet para los niños? ¿sirven de algo estos candados?

Candados de internet para los niños from GIORDANO PEREZ-GAXIOLA

 

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Mitos y realidades

Comparte con cuidado

Collage comparte con cuidado azul

Internet es una navaja de dos filos. Por un lado, está disponible prácticamente toda la información existente sobre temas de salud. Por otro, no hay control de calidad. Las redes sociales hacen esto aún más complejo.

Las redes sociales nos atraen porque compartimos y nos comunicamos con amigos, familiares, colegas e incluso desconocidos. Facebook se esfuerza por ofrecerte una experiencia placentera. Cada vez que haces un click en un artículo, das un «Me Gusta», o compartes algo, Facebook aprende y personaliza tus noticias con cosas que te pueden interesar. De cierta manera, filtra todo lo que te puede desagradar, y te deja lo que te puede gustar.

Esta personalización de lo que ves en internet, o particularmente en Facebook, puede tener riesgos.

Vamos ilustrándolo con un ejemplo.

Hace poco estuvo rondando una noticia que decía que el hospital Johns Hopkins, una de las instituciones más reconocidas en el tratamiento del cáncer, había dicho que la quimioterapia era una gran equivocación médica. Al ser un tema controversial, inmediatamente se empezó a compartir por todos lados. Y empezó a tener cientos de «Likes«. Esto hizo que Facebook automáticamente la asignara como un artículo relevante, y por lo tanto le apareció en sus noticias a múltiples usuarios.

La nota era completamente falsa. Johns Hopkins incluso tiene una declaración oficial al respecto.

El gran problema radica en que si un artículo tiene muchos «Me Gusta» o es compartido muchas veces da la impresión de que es algo cierto. Entre mayor el número de anécdotas, mayor la percepción de que algo es real. Esto, en el contexto de un mensaje de salud erróneo es, en una palabra, peligroso.

Entonces, una propuesta simple es:

Comparte Con Cuidado

¿Leíste algo en Facebook y estás tentado en compartirlo? Sigue estos pasos antes de hacerlo:

1. Critica. Si ves un artículo sobre la salud en internet o en alguna red social, léelo críticamente, cuidadosamente. No sólo leas el título. Los títulos tienden a ser atractivos y no siempre captan la realidad. Ten en mente primero si le crees a los autores o a la fuente, si lo que escriben vale la pena y si puede ser aplicable para tu entorno.

2. Comprueba. Sobre todo si es un tema de salud controversial, trata de consultar la fuente original y/o de verificar la información en sitios de organismos nacionales o internacionales.

3. Concluye. Una vez que hayas leído, reflexiona. Saca tus conclusiones. Piensa si estás de acuerdo con lo que leíste o si te parece interesante y por qué.

4. Comparte. Si crees que vale la pena compartir, hazlo, agregando una frase con lo que reflexionaste en el paso tres. Esto expondrá tu punto de vista e invitará a tus amigos a comentar. Vale la pena compartir información confiable, y también compartir cuando descubres información falsa.

Comparte Con Cuidado from GIORDANO PEREZ-GAXIOLA

Ayúdanos a compartir esta propuesta. Ponla en tu muro en Facebook. Descarga el póster. Menciónala en Twitter usando #comparteconcuidado. Enlázala en un comentario cuando detectes información en salud falsa.

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Enfermedades

YouCaring

No deja de sorprenderme el potencial de la internet. Me acuerdo cómo antes se le veía como una pérdida de tiempo. Hoy en día, parecería que internet tiene la solución a todos tus problemas.

Kickstarter me llamó la atención hace tiempo. Para los emprendedores llegó caída del cielo. Pones tu idea, te fijas una meta para recaudar fondos, y si al público le gusta te dan donaciones para que lo logres.

Similar a esto existe YouCaring. Entras, te registras y creas una página para recaudar fondos. Descubrí esta página por medio de una paciente y me pareció una excelente idea. Algunas enfermedades y condiciones crónicas pueden ser devastadoras. Tanto en lo emocional como en lo financiero. Por algo les llaman catastróficas. Si se cuenta con seguro de gastos médicos, qué bien. Pero si no, este tipo de redes sociales o servicios de internet pueden ayudar un poco a salir adelante.

A más de uno le será de utilidad.

Aprovechando, si quieren ayudar a Nora María, aquí les dejo el link.

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Mitos y realidades

¿Cómo saber si lo que leo en internet es información confiable?

A medida que aumenta el uso de internet en nuestro país, cada vez son más las personas que entran para buscar temas de salud. Existe todo tipo de información en línea, desde lo válido e importante hasta lo más falso y peligroso. El problema es que no es tan fácil distinguir qué es bueno y qué es malo. Los mismos médicos nos perdemos en este mar de información.

Aquí trataremos de resumir algunos tips para saber si lo que encuentro en internet puede ser información confiable.

Lo primero que hay que cuidar es que cualquiera puede escribir o publicar en internet. No se necesita tener una página, ni pagar a un programador. El simple hecho de entrar a Wikipedia y presionar editar nos da la oportunidad de escribir lo que sea. No por estar en internet significa que quien lo escribe es alguien confiable.

El sitio debe estar siendo actualizado de manera regular. El artículo debe tener su fecha de edición y, por supuesto, debe estar firmado por un profesional de la salud. Junto a esto, todo sitio confiable debe tener un apartado de «Acerca de» o «Quiénes somos», donde debe venir toda la información de quiénes son los autores, quiénes publican, qué especialidad tienen, dónde trabajan, etc.

El sitio debe fundamentar su información con fuentes y referencias. Lo mejor es que existan enlaces desde el sitio hacia los estudios originales. Hay que tener cuidado con la información que se basa sólo en testimonios o anécdotas ya que, aunque llegan a ser dramáticos, pueden ser muy subjetivos, tener intereses de por medio, o simplemente ser falsos. Cuidado con los tratamientos mágicos con «miles» de pacientes satisfechos y entrevistas impactantes.

Los sitios de noticias tienden a escoger lo más llamativo, matizan la información a su conveniencia para captar la atención del lector, y casi nunca ponen enlaces hacia la fuente o artículo original.

La información del sitio debe ser no comercial, sin fines de lucro o propaganda. Debe estar claro si el sitio recibe algún patrocinio o financiamiento, y en caso afirmativo, cuál es el papel del patrocinador en el contenido de los artículos.

Ningún sitio de internet debe anunciarse como reemplazo de una consulta médica, ni recomendar tratamientos sin consultar a un médico.

No está por demás verificar la información en 2 o 3 sitios que tengan las características anteriores.

Finalmente, una manera rápida de saber si el sitio ha pasado por algún control de calidad, estandarizado y reconocido a nivel internacional, es viendo si tiene certificaciones como el HONCode. El HONCode verifica 8 puntos importantes en las páginas de internet que tienen información en salud. Estos puntos abarcan la autoría, las referencias, la actualización, la transparencia, la honestidad, entre otros.

Buscar en internet es útil. Ayuda a entender las enfermedades y los tratamientos. Y puede mejorar la comunicación entre el médico y el paciente. Sólo hay que ser cautelosos al leer.

 

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Enero 2014. Lamentablemente, HONCode comenzó a cobrar por tener el sello en las páginas así que tuvimos que quitarlo.

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Noticias

¿Eres un cibercondriaco?

Acabo de leer una nota interesante en CNN.com muy relacionada a lo que alguna vez platicamos acerca del Dr. Internet.

El artículo habla de los cibercondriacos. Básicamente, un cibercondriaco es una persona que entra a Internet, empieza a leer acerca de síntomas y enfermedades, y comienza a creer que sufre del padecimiento que está revisando. Podemos llamarle «el hipocondriaco del Siglo XXI».

Ponen un ejemplo típico: el estudiante de medicina de primer año. Los estudiantes empiezan a ser bombardeados de conocimientos acerca de enfermedades y con cualquier síntoma que presentan les comienza la paranoia de que ellos pueden estar enfermos de lo que leyeron.

Así como este ejemplo, nosotros como padres podemos caer en la misma trampa. Al leer que a un niño se le diagnosticó cáncer después de quejas de dolores de huesos, inmediatamente recordamos que nuestro hijo de 5 años se ha estado quejando de dolor de piernas por las noches. Ese mismo día vamos a consulta y el doctor nos dice que son dolores de crecimiento y que no hay porqué preocuparse. Volvemos a nuestra casa, entramos de nuevo a Internet, vemos que lo que nos dijo el médico es cierto, pero sin querer encontramos otro enlace que habla de otras enfermedades que comienzan como si fueran dolores del crecimiento. Así se convierte en un círculo vicioso.

La información que existe a nuestro alcance es muy diversa pero a la vez puede estar muy resumida y fuera de contexto. Puede ser confiable o puede ser una falacia (como las cadenas de correos electrónicos que frecuentemente nos llegan). Aún así, puede ser un apoyo invaluable para aumentar nuestros conocimientos de una enfermedad y así mejorar la comunicación con nuestros médicos.