Trastornos del sueño

os trastornos del sueño se presentan hasta en un 20-30% en los niños y esto repercute tremendamente en la dinámica familiar. Sin embargo, para considerarlo como un verdadero problema debemos atender a la edad del niño: no es lo mismo que un lactante se despierte frecuentemente en la noche a que lo haga uno de dos años de edad.

El sueño del lactante menor de 6 meses es muy profundo y los sobresaltos son interpretados erróneamente por la madre ansiosa que lo toma frecuentemente en sus brazos para que quede bien dormido. El mayor de 6 meses ya debe dormir toda la noche, por lo que se recomienda fijarle un horario para dormir y acostarlo, incluso despierto. Si despierta en la noche, darle la oportunidad, pacientemente, de que vuelva a dormirse por sí solo (el 60-70% lo logra).

Después del año de edad se abrevian las siestas: dos siestas es mucho y una es insuficiente, por lo que a cada niño se le atenderá de manera particular.

De los 3 a los 6 años los niños se resisten a ir a la cama por ansiedades derivadas de emociones diversas: de la guardería, temor a orinarse, muerte de algún familiar, etc.

El mayor de 6 años ya puede experimentar el terror nocturno, las pesadillas y el sonambulismo, por lo que deben extremarse precauciones y darle la seguridad suficiente para que duerma tranquilo: toda amenaza para no orinarse o compartir la cama para que sienta seguro son tácticas erróneas.

Al adolescente que se duerme en clase y muchas horas durante el día habrá que investigar sus horarios de sueño y sus horas dedicadas a la computadora o al consumo de bebidas estimulantes.

El hábito de dormir juntos no es aceptado en forma general por los peligros que conlleva (en una encuesta de 8 años se reportaron en Estados Unidos 515 muertes en menores de 2 años) y por interferir con el desarrollo del niño en lo que concierne a su independencia.

Diferenciar entre sueño fisiológico y patológico es papel del Pediatra, aclare sus dudas.

Para aprender más:

1) Thiedke C. Sleep Disorders and Sleep Problems in Childhood. Am Fam Physician. 2001;63:277-84.