Categorías
Niño sano Nutrición

Beneficios de la vitamina D

sol

En los últimos años se han estado reportando estudios que demuestran el gran beneficio de la Vitamina D en la buena respuesta de nuestros anticuerpos a las infecciones. Además muchos de estos estudios han demostrado que los pacientes que tienen problemas de ALERGIAS como lo es el Asma y la Rinitis Alérgica, tienen un mejor control cuando los niveles de Vitamina D son adecuados en nuestra sangre. Igualmente se sabe que la Vitamina D juega un papel muy importante para el desarrollo de la alergia a los alimentos.
La Vitamina D siempre se ha considerado esencial para la mineralización de los huesos pero en años recientes se ha puesto mucha atención al papel de la Vitamina D y el riesgo de padecimientos metabólicos, neoplásicos (cáncer) e inmunológicos tales como la diabetes, esclerosis múltiple y enfermedades alérgicas. Recientemente se ha descubierto también que la Vitamina D parece cumplir también funciones antienvejecimiento.

En general, sólo el 10% de la Vitamina D es ingerida a través de los alimentos y el 90% a base de síntesis de la vitamina por medio de la exposición de nuestra piel a los rayos solares.

Mucho se ha hablado de los problemas que ocasiona la exposición solar prolongada en nuestra piel pero es recomendable que al menos 15-20 minutos diarios, tengamos exposición solar. Si vamos a estar con nuestros hijos en lugares donde se expone al sol directamente, ciertamente es importante aplicar un bloqueador solar en el caso de que vayan a estar expuestos mas del tiempo recomendable, para evitar daños en nuestra piel.

Los alimentos ricos en Vitamina D son :
1. Salmón. Este es uno de los alimentos con más cantidad de Vitamina D
2. Leche y leche de soya
3. Atún. El atún en aceite es otro de los alimentos ricos en Vitamina D
4. Yogurt. Estos tienen alrededor de 80 UI por cada 100 gr.
5. Cereales fortificados con Vitamina D (hay que checar la etiqueta de los mismos)
6. Huevo (yema)
7. Manteca, mantequilla y margarina

Asi es que, vamos a aprovechar estas vacaciones de verano para sintetizar la Vitamina D suficiente para tener a nuestro organismo en condiciones óptimas recordando no exponer demasiado al sol a nuestros hijos. Expongamos de 15 a 20 minutos al dia a nuestros hijos y nosotros mismos en horas prudentes (cuando recién sale el sol o cuando se está ocultando) y comamos al menos 5 porciones de frutas y verduras al día.

¡Felices vacaciones!

 


Cita¿Necesitas consulta? Programa una cita con el Dr. Zazueta:

 

Categorías
Enfermedades Noticias Nutrición

Vitamina C y el resfriado común

La vitamina C siempre ha tenido buena fama. Es más, una de las anécdotas más conocidas en la historia del método científico es precisamente cómo se descubrió que unas naranjas pueden curar el escorbuto.

Pero aunque las funciones principales de esta vitamina son proteger a las células, mantener el tejido conectivo que une diversas estructuras y órganos, y ayudar en la cicatrización, muchas personas la conocen más por su supuesta fama de prevenir resfriados.

¿Qué tan cierto es esto? ¿En realidad sirve la vitamina C para prevenir resfriados?

El mes pasado se publicó una extensa revisión que incluye todos los ensayos clínicos que se han realizado con este objetivo. Los autores encontraron al menos 5 estudios en los que participaban personas expuestas a un esfuerzo físico intenso: maratonistas, esquiadores, nadadores y hasta soldados. En estos estudios se vio que la vitamina C efectivamente redujo el número de resfriados de quienes la recibían, en comparación de los que recibían placebo. Pero cuando se analizaron los resultados de estudios donde participaban personas “normales”, es decir, gente que no estaba realizando esfuerzos físicos extenuantes ni expuestos a climas bajo cero, no se pudo demostrar que la vitamina C sirva como prevención.

En cuanto a los síntomas, el beneficio parece ser modesto. En niños, parece disminuir la duración del resfriado un 14%. En términos prácticos, esto significa unas horas o un día menos de estar mocoso y sintiéndose mal.

¿Entonces qué hacemos?

No parece prudente, en vista de esta revisión, recetar vitamina C a todos. Aún cuando los efectos secundarios de este suplemento son pocos y raros, pudiera causar dolor abdominal y/o diarrea. Pero si estamos hablando de una persona, un niño, que padece muchos resfriados en el año, o de un adolescente que está entrenando arduamente en el equipo de futbol de su preparatoria, tal vez en ellos podría valer la pena dar un suplemento de vitamina C. ¿Disminuirá las veces que se enfermen? Tal vez. Y posiblemente les durarán menos los resfriados.

No debemos olvidar que las mejores estrategias para prevenir infecciones son vacunarse, lavarse las manos, tener una alimentación sana y balanceada, y mantenerse activo. Si quieres darle un extra de vitamina C a tus hijos, no te olvides que no sólo los cítricos la contienen, también la puedes encontrar en los pimientos, el brócoli, las guayabas, las papayas, y las fresas.

 

Citas¿Necesitas consulta? Programa una cita con el Dr. Giordano:

 

Categorías
Noticias Nutrición

Disney le dice no a la comida chatarra

¡Extra, extra! ¡Mickey Mouse le dice que no a la comida chatarrrraaa!

Bueno, casi. Bueno, al menos está haciendo un esfuerzo. Reconociendo que la publicidad de sus programas televisivos influye a los niños, Disney comenzará un plan para desaparecer los anuncios de comida chatarra, y además, disminuir este tipo de alimentos en sus parques. Las nuevas reglas del juego comenzarán en el 2015, cuando concluyan los contratos que actualmente tienen con diversas compañías.

La alimentación se aprende en casa. Pero si los monstruos televisivos nos echan un poquito la mano, qué mejor.

Bravo, Disney.

Categorías
Nutrición

Plato pintado, verduras comidas

Yo creo que le vamos a cambiar el nombre a este blog. Ahora le pondremos “Cómo engañar a los niños para que coman verduras”. Ya van varias entradas con este tema. Y nos siguen saliendo novedades.

En esta ocasión, unos ingeniosos investigadores de Minnesota les pusieron fotografías de verduras en los compartimentos de las charolas escolares. De esta manera, les mandaban un mensaje “subliminal” a los niños para que en ese compartimento colocaran verduras al momento de escoger comida en la cafetería. Y lo que observaron fue que el día en el que pusieron las fotografías en los platos, los niños efectivamente se sirvieron y comieron un poco más de verduras.

Ésta parece una estrategia muy sencilla que alienta a los niños a considerar comer vegetales. Suena como una buena idea para las escuelas, campamentos o sitios donde se sirven la comida los niños como si fuera un buffet. ¿Y en la casa? mmm… ¿valdrá la pena tenerles platos con separaciones o compartimentos con fotos de los diferentes grupos alimenticios?

Categorías
Nutrición

Platillos con imaginación para que coman mejor

Hoy continuaremos con los trucos para que coman mejor los niños. En una ocasión hablamos de cómo disfrazar verduras. Hoy toca la presentación del platillo.

Todos lo hemos vivido. Algunos más, otros menos. Los niños en edad preescolar comen cuando quieren y cuanto quieren. A veces “no comen nada” y es frustrante para todos. ¿Cómo hacer atractivo un platillo para un niño? Aunque pudiera parecer lógico que lo que se nos hace apetecible a los adultos también lo será para los niños, la realidad es otra.

Investigadores de la Universidad de Cornell les mostraron una variedad de presentaciones de platillos a un grupo de niños y a otro de adultos, para ver cuál preferían. La presentación del platillo variaba en el tipo y el número de alimentos distintos, en la cantidad de colores, en la posición del componente principal (dividiendo el plato en 9 partes como se ve en la foto), en la separación de los alimentos (de manera que hubiera o no espacio entre cada tipo de alimento), en la organización de los alimentos (haciendo formas geométricas u organizados al azar), y en la presentación “artística” (presentando los platos haciendo figuras, como una carita feliz, o sin ninguna presentación especial).

Las preferencias fueron las siguientes:

  • Número de colores en el platillo:
    • Niños prefieren 6 colores.
    • Adultos prefieren 3 colores.
  • Número de diferentes componentes:
    • Niños prefieren 7 componentes o tipos de alimentos distintos en sus platos.
    • Adultos prefieren 3 componentes.
  • Posición del componente principal de la comida (en un plato redondo):
    • Niños: abajo a la derecha.
    • Adultos: central a la derecha.
  • Posición del componente principal de la comida (en un plato ovalado):
    • Niños: izquierda.
    • Adultos: central.
  • Plato amontonado o con espacio entre cada alimento:
    • Niños: con espacio.
    • Adultos: con espacio.
  • Alimentos organizados geométricamente o sin organización:
    • Niños: sin organización.
    • Adultos: sin organización.
  • Presentación “artística” (figuras -vs- presentación casual):
    • Niños: con figuras.
    • Adultos: presentación casual.

En conclusión, a los adultos nos gustan los platillos aburridos. En contraste, los niños prefieren platillos con muchos colores, con distintos tipos de alimentos, con espacio entre cada alimento, y acomodados con mucha imaginación.

 

Categorías
Nutrición

Medicamentos y hierbas para ayudar en la lactancia

Esta última semana ha sido muy grata. Me topé en la consulta una situación que parece cada vez más rara: varias mamás que están dando lactancia exclusiva. Aún cuando la OMS recomienda alimentar a los bebés sólo con leche materna durante los primeros 6 meses y aún cuando pudiera considerarse lo más “natural”, la lactancia puede llegar a ser complicada y cansada para muchas mamás. También existe siempre el miedo de “¿le estaré dando lo suficiente?”. Y debido a esto, una pregunta frecuente es si existe algo, un medicamento o un suplemento que se pueda tomar para aumentar la producción de leche.

La respuesta corta es que sí existe. La larga es que, como con todos los tratamientos, se debe hacer una balanza entre los beneficios y los riesgos.

Hay un par de medicamentos que pudieran ayudar un poco, y que tienen efectos secundarios.

Por un lado tenemos la metoclopramida, un medicamento que se usa para el vómito y que también pudiera aumentar un poco la producción de leche. El gran pero es que tiene un efecto secundario relativamente frecuente: provocar movimientos involuntarios y espasmódicos de la cara y de las extremidades como si la persona sufriera enfermedad de Parkinson. A estos movimientos se les llama distonías. Para empeorar las cosas, el aumento de la producción de leche que se logra con la metoclopramida depende de la dosis. Es decir, entre más dosis de metoclopramida, más posibilidad de que aumente la leche. Pero también, al aumentar la dosis se aumenta el riesgo de efectos adversos. (1, 2)

Por otro lado tenemos la domperidona, otro medicamento que se usa para algunos malestares gastrointestinales que también tiene efecto en la producción de la leche. A diferencia de la metoclopramida, la domperidona no tiene el riesgo de producir distonías y tiene un mejor perfil de seguridad porque pasa poco a través de la leche materna. Pero ningún medicamento es inocuo. La domperidona se ha relacionado a alteraciones en el ritmo del corazón (algo que se conoce como prolongación del intervalo QT). Estos eventos son muy raros, y el riesgo aumenta si la persona está tomando otros medicamentos como algunos antibióticos o medicamentos para hongos.

De considerarse uno de los dos, la domperidona parece la mejor opción. Y aún hay más opciones, todas con sus respectivos pormenores. Sin embargo, lo más recomendable sería recurrir medicamentos sólo cuando se ha intentado todo lo no farmacológico.

Y hablando de tratamientos no farmacológicos, ayer una paciente me presentó unas cápsulas de una hierba milagrosa que se llama fenugreek o fenogreco. Alguien le dijo que era buenísima, porque a esa persona alguien más le dijo que era buenísima, y así sucesivamente. Cuidado, no por ser una hierba o por ser natural significa que no hay riesgos. Recordemos que de muchas hierbas se extraen medicamentos (¡incluyendo algunas quimioterapias!). Y al igual que con los medicamentos, las hierbas deben ser estudiadas para ver cuál es la dosis óptima y cuáles pudieran ser los efectos secundarios.

Existe un estudio realizado el año pasado acerca del fenogreco. Es un estudio pequeño en el cual los autores dividieron a mamás y sus bebés en 3 grupos (aproximadamente 20 participantes por grupo): a unas les daban té de fenogreco, a otras un placebo (un líquido inerte igual al té que tenía fenogreco), y a otras no les daban nada. Lo que observaron fue que en comparación con el grupo placebo y el control, las mamás que recibían fenogreco producían más leche, y los niños ganaban un poco más de peso en la primer semana. Pero el estudio tiene un seguimiento a muy corto plazo y la cantidad de participantes es tan pequeña que no se puede saber si pudieran existir efectos adversos poco frecuentes.

El Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa menciona algunos posibles efectos secundarios del fenogreco: flatulencia, distensión abdominal, y diarrea. Y también es enfático en decir que sólo existen estudios que muestran que el fenogreco puede ayudar a bajar la glucosa en personas diabéticas, pero que no existe ninguna prueba para usar esta hierba en otras condiciones de salud.

Si no hay estudios válidos, ¿cómo saber cuál es la dosis óptima del fenogreco?, ¿cómo saber qué efectos secundarios puede tener? y ¿cómo sabemos que el control de calidad de los suplementos que se venden es adecuado? Muchas interrogantes como para tomarse a la ligera.

Entonces, ¿existen medicamentos o hierbas para ayudar en la lactancia? Sí, y pudieran considerarse en situaciones particulares, hablando claro de los riesgos y los beneficios. Pero primero debe de intentarse lo más “natural”, es decir, que el bebé sea el estímulo para que se produzca la leche. ¿Cómo saber si la leche materna es suficiente? Si el bebé está reactivo, contento, ganando peso, y mojando más de 5 pañales al día, sí es suficiente.

 

Citas¿Necesitas consulta? Programa una cita con el Dr. Giordano:

Categorías
Nutrición

Disfrazando verduras

Acabo de hacer un gran descubrimiento. Fue casi como una epifanía. Es algo que nadie sabe. Es secreto, pero aquí lo compartiré con todos.

¿Están listos? Aquí va: a los niños… no les gustan… las verduras.

Así es. A los niños no les gustan las verduras. De verdad. No me digan que ya lo sabían. Lo he visto en mis pacientes. Lo he visto en mis familiares. Cierto, hay por ahí uno que otro a quien sí le gustan, pero el común denominador es que no. Sobre todo después de cumplir 2 ó 3 años y que ya deciden qué comer (o al menos lo intentan).

Tanto que nos insisten que más de un cuarto de nuestra alimentación deberían ser verduras y resulta que a los niños no les gustan. Desesperante, ¿a poco no?

En el verano se publicó un estudio interesante en la revista The American Journal of Clinical Nutrition. Básicamente, dividieron a niños de 3 a 5 años en 3 grupos. Cada grupo comía una cantidad de vegetales distinta. El truco era que “disfrazaban” las verduras haciéndolas puré e incorporándolas en las salsas, las pastas o las sopas. De esta manera, podían hacer platillos con más cantidad de verduras, sin que los niños se dieran cuenta. Los investigadores observaron que los niños comían una mayor cantidad de vegetales, y a la vez consumían una menor cantidad de calorías.

De la teoría a la práctica: a mis hijos les gusta el caldo de frijoles con tortillitas doradas o totopos. ¿La sopa de verdura? mmm… digamos que no tanto. El remedio de mi esposa:

  • Una taza de sopa/caldo con verduras (calabaza, zanahoria, chayote, brócoli).
  • Dos tazas de frijol cocido.
  • Una taza de caldo de frijol.
  • Una cucharadita de Knorr suiza.
  • Media de taza de crema.

Se licúan todos los ingredientes y se dejan hervir. Salen como 5-6 porciones. Al final, nos quedamos con una crema/sopa de frijol (con verduras ocultas) a la que se le pueden agregar un poco de tortillas doradas. Mis hijos se la han seguido comiendo con singular alegría, sin saber que están comiendo más verduras.

Aprovechando que estamos en el mes del Halloween, vamos disfrazando a las verduras para que se las coman los pequeños.