¿Dar agua a los bebés?

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Un bebé de 10 días de vida es llevado a consulta. Todo está bien pero es el primer hijo y la mamá tiene muchas dudas. La abuela materna acompaña a la mamá. La paterna también va, ¿por qué no? También es el primer nieto y todos cuidan de él.

La mamá pregunta si el bebé puede tomar agua. El pediatra le dice que no, que de preferencia sólo leche durante los primeros 6 meses. Inmediatamente se voltean a ver las abuelas. “Estos médicos tan caprichosos de hoy en día.”

No es capricho. De verdad. No me regañen. Denme oportunidad de explicar el porqué.

Primero, los bebés no necesitan agua aparte de la que reciben en la leche. Así de sencillo. Toda la que requieren para mantenerse bien hidratados (claro, sin tener diarrea ni vómito) viene de ahí.

¿Qué pasaría si le dan un poquitito de agua? Probablemente nada. Pero, si se le da de más… y nunca sabemos qué cantidad de agua será demasiada en cada bebé… tendremos problemas. Esto incluye diluir la fórmula “para que se llene”.

Normalmente el riñón, amo y señor de la regulación de los electrolitos, mantiene un delicado equilibrio en nuestro cuerpo. Sin embargo, en las primeras semanas aún está inmaduro, por decirlo de alguna forma. Aún no tiene la capacidad que tendrá más adelante en la vida.

Si el bebé toma un exceso de agua el riñón intentará eliminarla a través de la orina. Si no lo logra, será como “diluir” los electrolitos que tenemos en la sangre. De esta manera, la concentración del sodio en el cuerpo podría disminuir. Peor aún, con el afán de tratar de sacar más agua el riñón pudiera incluso expulsar sodio para con ello “jalar” agua hacia el exterior. Esto reduciría aún más la concentración de sodio.

¿Y qué pasa si la concentración de sodio disminuye? El bebé podría tener alteraciones en el comportamiento o hasta convulsionar.

Afortunadamente esta situación es rara. Pero como vemos, la recomendación no es un capricho. Los bebés sanos deben tomar sólo leche. Y si es materna, mucho mejor.