¿Robots infantiles para prevenir embarazos en la adolescencia?

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Hace unos años, cuando estaba preparando un taller que iba a impartir, me topé con una noticia que me llamó mucho la atención: se habían comprado 127 robots infantiles (simuladores robóticos) como parte de un programa para prevenir el embarazo en la adolescencia. 900 estudiantes de una escuela iban a cuidar de esos “bebés virtuales” durante 3 días. La idea era que les iba costar mucho esfuerzo y que sería un escarmiento para no embarazarse.

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Suena lógico, cierto. Pero mi taller era sobre cómo analizar información de noticias o mensajes sobre salud compartidos en Facebook, así que decidí buscar si había estudios que mostraran la eficacia de estos robots. Me sorprendió no encontrar ningún ensayo aleatorio, que es el tipo de estudio más válido para demostrar si funciona o no una intervención. Lo que sí encontré fue un protocolo, es decir, el plan para hacer un estudio así en Australia.

En el taller discutimos sobre el tema. Algunos bromearon diciendo “¡imagínense que les guste cuidar a los niños y salgan más niñas embarazadas!”. Igual de posible sería que tuvieran el beneficio deseado, disminuir los embarazos en adolescentes. El punto es que se implementó un programa escolar, con buenas intenciones, pero sin conocer la verdadera eficacia del mismo.

Se acaba de publicar el estudio terminado de aquel protocolo que encontré. En una región de Australia se dividieron al azar a 57 escuelas en dos grupos: un grupo de escuelas (con un total de 1267 niñas) recibió robots infantiles y el otro grupo de escuelas (con 1567 niñas) no. Los resultados son interesantes y rompen con la lógica de estos programas. En el grupo de niñas que cuidó de los robots hubo 210 embarazos, y en el otro grupo hubo 168. Para un análisis más a fondo, los autores tomaron en cuenta el estado socioeconómico, el tipo de familia, la actividad sexual antes de entrar al estudio, si las niñas habían cuidado antes de un bebé, el nivel de estrés psicológico, y el uso de alcohol o tabaco. Considerando todo, hubo más embarazos, con más abortos y nacimientos, en el grupo que recibió los simuladores.

El estudio está hecho en Australia, un país de altos ingresos y con un alto nivel educativo, así que no podríamos asumir que lo mismo pasaría (o pasó) aquí. Me preguntó cuáles son los resultados aquí en el estado. ¿Las niñas de esa escuela, donde se usaron los 127 robots, tuvieron menos embarazos que las de otras escuelas en estos 3 años que han pasado desde la noticia?

Esto deja más que claro la importancia de comprobar las intervenciones en salud. De igual manera, ilustra la importancia de publicar los resultados de ese programa. Si los robots sí tuvieron un efecto benéfico servirá para orientar a otras zonas escolares. Si no sirvieron, aunque se pudiera ver como que se desperdició dinero al comprar esos caros muñecos, también informarían para no gastar preciados recursos en un futuro.

Para profesionales de la salud: sinopsis sobre el estudio.